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Varios de los miembros de fundadores de la Vieja Trova Santiaguera formaron parte en su día del Cuarteto Patria, con lo cual ya queda todo dicho sobre la importancia que este grupo ha tenido en la historia del son cubano. Y al igual que el son y el bolero, el Cuarteto Patria también tiene su origen en la ciudad de Santiago de Cuba, la legendaria y calurosa ciudad del Oriente de la isla. El Cuarteto Patria fue fundado en 1940 por María Emilia García, una luchadora clandestina que cantaba y tocaba las maracas. Desde el principio, el grupo siguió la herencia de la tradición trovadora de Ñico Saquito, Miguel Matamoros o los Compadres -el dúo formado por Lorenzo Hierrezuelo y Compay Segundo-, y poco a poco fue creciendo su popularidad hasta llegar a ser el cuarteto más premiado de la Cuba actual. Todo en la Cuba reciente está marcado por la revolución. También la historia de un cuarteto creado en 1939 y dos décadas después bautizado Patria por ser este el nombre que en la clandestinidad utilizó una de sus fundadoras, la rebelde Emilia García, Patria Emilia. Sus compañeros Rigoberto Echevarría Maduro, Reinaldo Hierrezuelo (posteriormente miembro de Los Compadres, La Sonora Matancera y la Vieja Trova Santiaguera) y Francisco Pancho Cobas (fundador de la Vieja Trova Santiaguera) sientan las bases de un son primigenio -armónico, maracas, contrabajo y guitarra- que viene a definir el estilo del Patria. Desde que Pancho Cobas ve tocar a
Eliades Ochoa comprende que él ha de ser, tras la baja de Maduro, quien asuma
la dirección musical del Cuarteto Patria. En la defensa de su técnica como
instrumentista y su capacidad para arrancar emociones con su voz, es incluso
capaz de pasar por alto la querencia a la fiesta del guajiro Ochoa. Éste termina
por acceder a los ruegos de Cobas y asume el mando en 1978. La innovación llega
en la elección del repertorio: el horizonte sonoro del Patria trasciende las
criollas, guarachas y boleros y empieza a abarcar el son montuno, el changüí,
los instrumentales... La renovación también deriva su molde rítmico hacia el
modelo que aquí se escucha: guitarra, bongos, cencerros, maracas, clave. Cuando tenía 11 años, empezó a tocar por bares y casas de mala fama de Santiago de Cuba, debido a que la necesidad apremiaba. Al ser tan pequeño -"casi del mismo tamaño que mi guitarra", recuerda Ochoa-, eso hizo que la gente le cogiera cariño y le pidiera una guaracha cuyo título se convirtió en su apodo, "El cubanito". En 1962 entró en la radio, realizando su propio programa, "Trinchera agraria", especializado en música guajira campesina. En 1971 abandonó la radio, y comenzó a tocar en la Casa de la Trova de Santiago junto al Quinteto de la Trova o el Septeto Típico Oriental. Así hasta que en 1978 la marcha de Roberto Echeverría del veterano Cuarteto Patria, significó la entrada de Eliades Ochoa en el mítico grupo, que hasta entonces no había grabado ni un sólo disco a pesar de su gran popularidad. Con la entrada de Eliades Ochoa, el Cuarteto Patria comenzó su trayectoria internacional, habiendo actuado desde entonces en Europa, México o incluso Estados Unidos. Además, el repertorio estilístico se amplió, y así, al bolero y la criolla -las especialidades del Cuarteto Patria de los primeros tiempos-, se incorporaron también el son montuno, la guaracha y la guajira. Todo ello perfectamente integrado de forma natural por un grupo empeñado en conservar la mejor tradición cubana a partir de una formación esencial: guitarras, contrabajo, percusiones y voces muy bien armonizadas. En 1997 Eliades Ochoa participó en el proyecto Buena Vista Social de Club, que reunió a Ry Cooder con grandes figuras del son cubano, y que se llevó merecidamente el último Grammy de la world music. Entre los discos del Cuarteto Patria, cabe destacar "A una coqueta" (Corasón-Discmedi,93) -en el que se reúnen temas grabados entre 1986 y 1993 en Santiago de Cuba y México-, "¡Se soltó un león!" (Corasón-Discmedi,95) -con una magnífica selección de temas de los Compadres-, o el más reciente "Cubáfrica" (Lusafrica-Auvidis,98), grabado junto al gran saxofonista camerunés Manu Dibango. "Sublime Ilusión" es la primera grabación que realizaran con el sello discográfico La Raíz/ Virgin. Respecto a este disco Eliades Ochoa confiesa, "A quiénes disfrutan de este género les propongo a modo de sorpresa un repertorio de diferentes épocas, donde incorporo los metales (trompeta) a dos obras: "Píntate los labios María" y "Saludo Compay" pero de forma general deseo que aprecien mi propuesta…". Cuando realizó el trabajo de mesa previo a la grabación, Eliades trabajó con su guitarra para ahondar en lo que quería expresar. También trabajó con los trompetistas Aníbal Ávila y Juan Casas pero sin emplear elementos teóricos. Esta metodología del emblemático artista es reflejo de su aprendizaje autodidacta. Pese a la vigencia de ritmos foráneos, este disco es un abanico del género tradicional cubano que aviva la razón y trata de trascender más allá de la comunidad de amantes de esta música. Del repertorio podría referirme a las obras "Cariño Falso", "Un negrito en La Habana", "Mi guajirita", que por vez primera se suman a su repertorio y se tienen pues como garantía de buen gusto. Aparecen otros títulos como "Saludo Compay", "Mi guajarita" y "Teje que teje", donde reina en sus contenidos toda una realidad; la de las encrucijadas que circundan la campiña cubana, su olor a rocío, a caña, a guardarrayas, en un diálogo íntimo dónde aun subsisten palabras como: "compay, compay, guajarita, guarachar, montuno, sinsonte, pitirre y cotundo" por sólo mencionar algunas que marcaron la infancia de Eliades Ochoa. Al interpretar estos números les incorpora sus anécdotas, sueños y esperanzas. No podríamos pasar inadvertida la brillantez con que sus compañeros ejecutan los arreglos realizados por el director, incorporando espontáneamente estribillos que devienen en coros capaz de seducir a cualquier oyente. El tiempo vuela pero hace ya veinte años que Eliades Ochoa ha permanecido junto al Cuarteto Patria, desarrollando un repertorio que constituye una remembranza de las obras de compositores e intérpretes en las que se evidencia la riqueza de la música cubana. Enero 21/1/99 Grisel
Sande Figueredo Parecería notable el reclamo de los artistas invitados, sin embargo esta participación siempre está subordinada al arte de los cubanos. Son Ry Cooder (guitarra en "La comparsa"), David Hidalgo, de Los Lobos (guitarra en "Teje que teje" y "Que humanidad") y Charlie Musslewhite (armónica en "Teje que teje") quienes se han de considerar afortunados de tocar, por un momento, el cielo de la sensibilidad guajira. De poder saborear y aprender del oficio de los músicos. De aprender algunas canciones que sólo recordaban los santiagueros más viejos…y el Patria, por supuesto. "Sublime ilusión" invita al oyente a viajar hasta la misma médula de la música campesina santiaguera. Algunas de sus canciones hablan de picardía y seducción, otras de nostalgia y pesar; las hay románticas y amorosas, de situaciones jocosas y desinhibidas. Todas, guajiras por naturaleza o llevadas a ese terreno a través de la más inspirada interpretación, se encuentran en el punto común de un lirismo de extraordinaria belleza y en el más luminoso sonido Patria, tejido con bongos, contrabajo, maracas, guitarra y voz. Que nadie lo dude. Si el disco colectivo "Buena Vista Social Club" fue el último hito en el mercado de las músicas del mundo o de raíz, 1999 estará marcado por los riquísimos sones, guarachas y boleros de "Sublime ilusión". No en vano Eliades Ochoa fue uno de los protagonistas clave de aquéllas históricas grabaciones en los viejos estudios de la EGREM, en La Habana, que valieron a ese colectivo de músicos la adjudicación de un premio Grammy y el reconocimiento mundial de su arte. Página de Eliades: http://www.eliadesochoa.net/ |