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Compay Segundo pasará a
la historia de la música no sólo por ser el inventor del "armónico"
(mezcla de guitarra y 'tres' cubano), sino por ser uno de los más destacados
intérpretes de la historia del son cubano y de la música afrocubana en
general. Su música provoca en el oyente una suerte de optimismo con un deje de
amargura. Nacido en septiembre de 1907 en Siboney, en el oriente cubano, su
verdadero nombre es Francisco Repilado. Su longevidad tiene precedentes: es
nieto de una esclava liberada que vivió 115 años. Con 9 años se instaló en
Santiago de Cuba, donde asistió a algunas clases de solfeo antes de ingresar en
la Banda Municipal de la ciudad, donde coincidiría con los componentes del Trio
Matamoros.
Sus inicios en la música le llevaron por diferentes grupos. Todavía
adolescente, entra en el Cuarteto Cubanacán, para después trabajar con los
Cuban Stars. Una vez se trasladó a La Habana, se incorpora al Cuarteto Hatuey,
donde estaba Evelio Machín, hermano de Antonio. Sin embargo tendría que
esperar a 1942 para que se produjera el primer momento de verdadera importancia
en su todavía incipiente carrera. Junto a Lorenzo Hierrezuelo crea el dúo Los
Compadres, grupo mítico del son cubano. Es en este periodo cuando recibe su
apodo, ya que a Hierrezuelo se le empieza a conocer como Compay Primo, mientras
que a él se le llama Compay Segundo.
Durante la década de los cuarenta también colabora con Miguel Matamoros y
conoce a la gran leyenda de la música cubana, Benny Moré. En 1950 se separan
Los Compadres y Compay forma su banda, Compay Segundo y Su Grupo, en la que
participan como cantantes Carlos Embale y Pío Leyva. Sin embargo, entre la década
de los sesenta y finales de la de los ochenta, Compay segundo cae en el
ostracismo más absoluto, a pesar de que sigue tocando. Sin embargo, esto no le
da para vivir y debe volver a su viejo oficio de tabaquero.
Sería en 1989 cuando el musicólogo Danilo Orozco relanza su carrera al
llevarle a tocar al Smithsonian Institute de Washington junto al Cuarteto Patria
y Rapindey. Su colaboración con Santiago Auserón o sus conciertos junto al
cantaor flamenco Chano Lobato hacen que poco a poco su popularidad vaya
creciendo en Europa. Pero sería su participación en el proyecto Buena Vista
Social Club, auspiciado por el guitarrista Ry Cooder, el que haría que él, y
otros tantos veteranos músicos de Cuba, fueran publicitados por todo el mundo
(premio Grammy incluido).
Tras este empujón comercial, Compay ve como comienza de nuevo su carrera a los
noventa años. La publicación de sus discos ha crecido en los últimos años.
Entre sus últimos trabajos se encuentra Calle Salud (1999), título que
homenajea a la calle de la Habana en la que vive el artista.
MUCHORUIDO.COM
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Compay Segundo, el trovador más
viejo y famoso del mundo
• De las montañas a la fama
• "Espero llegar a los cien años y pedir
prórroga" • "Sigo siendo sencillo, como si estuviera
empezando"
POR RAFAEL LAM
LA
HABANA.— El cubano Compay Segundo (Máximo Francisco Repilado Muñoz) es
el trovador más viejo y famoso del mundo.
Nacido en 1907, tiene el dulce
perfume de lo antiguo. Hereda el abolengo de los trovadores tradicionales
de Santiago de Cuba, cuna del son y del bolero. Posee la mirada de
adolescente maldito, pero la compostura de un lord inglés. Está más de
moda que las estrellas del pop: Madonna y Michael Jackson.
Trovadores ha habido muchos,
pero Compay es el mito, la leyenda viviente. Vamos a rastrear con el señor
Francisco Repilado, en una de sus cortas estancias en La Habana —pues últimamente
está casi siempre actuando en el exterior—, casi un siglo de música
cubana, una vida musical.
— ¿Cómo se inicia este
nuevo renacer de Compay Segundo, la trova y el son?
— En 1992 comienza a crearse
en España un ambiente favorable para la trova y el son tradicional e
invitan a viejos y respetables músicos. Algunos disqueros avisados y con
luz larga empiezan a reeditar colecciones de discos viejos de son. Eso va
generando una curiosidad. Europa estaba agotada de los sonidos de las
estridencias electrónicas y la gente va echando la mirada hacia atrás,
en busca de la esencia de las flores, de la música natural, original.
— ¿Cuándo entra Compay
Segundo en el escenario español?
— Yo me integro en 1994 en
el encuentro entre el son cubano y el flamenco, que organiza la Diputación
de Sevilla.
— Pero, el gran momento
de Compay Segundo justamente cuándo lo debemos situar.
— Se alcanza cuando en 1995
Santiago Auserón edita la antología de Compay Segundo. Y el boom se
logra con el Premio Grammy, con el disco Buena Vista Social Club, en 1997,
dentro de la categoría de música tradicional.
— ¿Cómo recibe el boom?
— Imagínate, es como un
bombardeo, saltamos de las montañas a la fama, recorrimos medio mundo,
nos paramos en los escenarios más exigentes y príncipes nos invitan a
sus grandiosas fiestas. Pero te digo que yo sigo siendo sencillo, como si
estuviera empezando. Precisamente nos aprecian por esa sencillez y
naturalidad. Yo le sigo cantando a todos los cubanos, como lo hice, en
tiempo de juventud, por toda Cuba.
— Vamos a hacer una
retrospectiva, para remontarnos a aquellos tiempos de niñez, de juventud,
de ilusiones.
— Cuando yo nací, en el
pueblo minero de Siboney, Santiago de Cuba, de 1907, comenzaba la etapa de
posguerra, todo era muy pobre. La música que se escuchaba en su mayoría
venía de Europa. De Cuba se iba imponiendo el danzón, se escuchaban
habaneras, guarachitas, congas y algunas rumbitas. No faltaban las
canciones trovadorescas, los boleros.
"Eran tiempos muy románticos,
saludábamos con el sombrero a las señoritas, y si una te gustaba, le
echabas el sombrero al suelo. Si ella te correspondía, pisaba una parte
del ala del sombrero, el ala na'ma. Y cuando no te quería, se acabó el
sombrero. Yo transmito esa atmósfera, que el público percibe y
disfruta."
— Cuénteme la experiencia
artística con tantas figuras legendarias.
— A "Ñico
Saquito" lo contacté en Santiago de Cuba, hicimos un quinteto, tocábamos
en las peñas, nos ofrecían ñame con bacalao —comida de trovadores—,
también macho (cerdo) asado con plátanos fritos (tostones) y mucho ron
cubano. "Miguel Matamoros fue vecino mío, en La Habana, un indio
gallardo que se daba aires de Gardel. Era el rey del son, por eso me uno a
su conjunto. A Benny Moré lo vi trotando por las calles y bares de La
Habana Vieja, después trabajamos juntos con Matamoros. Cantaba como
nadie, es lo máximo de Cuba en la música, nunca habrá nadie como él.
Con Lorenzo Hierrezuelo formé en 1938 el cuarteto Hatuey, integrado también
por Marcelino Guerra (Rapindey) y Evelio Machín, hermano de Antonio, ese
embajador de la canción cubana en España. En 1949 Hierrezuelo y yo
hacemos el dúo, que permaneció hasta 1955. Es ahí donde yo le hago la
segunda con aquellas antológicas canciones: Macusa, Mi son oriental,
Los barrios de Santiago, Yo canto en el llano.
— Y sobre sus
composiciones...
— Macusa es la canción
que dediqué a mi primera novia quinceañera. Es una composición que
trata el tema de las indecisiones amorosas, de los amores muertos apenas
nacidos. Una canción llena de idilio, para una mujer que todavía vive y
sigue siendo mi amiga allá en Santiago de Cuba. Esa es una de las
preferidas del Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez.
— Algunos actualmente han
llegado a asegurar que el Chan Chan,
con sólo dos acordes, es la
canción de Cuba más difundida en estos momentos, superando a la Guajira
Guantanamera.
— Mira tú, que en Francia
cuando van a brindar, en vez de chin chin, ahora dicen chan chan, por mi
canción que tanto ha gustado. La gente llora y todo. Tú sabes que las
canciones tienen su misterio, su encanto, su hechizo. Eso no es un asunto
de catedráticos, sino de magia. ¿Tú te imaginas que la juventud de Cuba
y de Europa, que tenía olvidada la música tradicional, que solamente
pensaba en la música rock, ahora vuelva sus ojos sobre sus abuelos? Eso
es un fenómeno.
— Con el paso del tiempo,
la voz segunda se ha ido perdiendo... Esas voces "gordas" de las
décadas de 1940, 1950.
— Los jóvenes no quieren
hacerle "la segunda" a nadie, todos quieren ser estrellas de la
noche a la mañana, mira yo cuántos años tuve que esperar, cuántos
caminos tuve que recorrer, en cuántas serenatas, saraos y guateques tuve
que cantar. Y aquí estoy empezando, nunca terminando.
— Vamos a hacer un análisis
de la voz segunda.
— Las voces segundas son
naturales, libres, sin movimientos definidos. Voz segunda por excelencia
en Cuba, el genio trovador Sindo Garay, algo fuera de comparación.
Escucha y observa El huracán y la palma, la manera aleatoria, no
lineal de cantar Sindo Garay, algo digno de estudio.
— Usted también hace sus
aportes en la sonoridad de su guitarra, su querida "trilina",
como le llamaba Ñico Saquito.
— Yo decidí crear un armónico
de siete cuerdas. Consiste en una guitarra con seis cuerdas y repito la
cuerda sol, para lograr un sonido más armónico. De ahí su nombre de armónico.
— ¿Tiene alguna filosofía
para vivir?
— Toda persona debe tener
una filosofía para vivir mejor: Soy un estudioso de la vida, analizo
detenidamente en la cama lo que hice cada día. Estudio las cosas y la
gente, lo cual me evita caer en fallos. No espero en un rincón la muerte,
ella tiene que perseguirme. Yo voy sacando candela, espero llegar a los
100 años y pedir prórroga, como hizo mi abuela.
— Sus placeres y gustos
en la vida, y alguno de sus secretos...
— Además de las comidas
criollas de los trovadores que ya te describí, como que soy de la costa,
adoro los mariscos. Te voy a revelar un secreto: Utiliza el caldo de
cocote de carnero, que te dará vitalidad. Para los placeres hay que tener
medida, de lo bueno no se debe probar mucho, que siempre te quede el deseo
que te dé ánimos a volver a probarlo y no te aburra. Tomo algunos
traguitos de ron y fumo desde niño, enseñado por mi abuela. Además, ése
fue uno de mis oficios, en la fábrica de Montecristo y H. Upman. Mi
tabaco preferido: H. Upman No. 4.
— ¿Cómo fue la
experiencia con el rey de la canción francesa, Charles Aznavour?
— Fue una gran experiencia.
En el disco Calle salud grabamos su obra Morir de amor, que
obtuvo premio nacional de música en España y Disco de Oro.
— El encuentro con el
Papa en el Vaticano, ¿cómo lo valora?
— Eso fue un sueño que me
propuse, cantarle al Papa, se concibió en el Día de Jubileo, por el
enfermo. Deseo para mi país salud para todos.
— ¿Algún adelanto para lo
que queda del 2000?
— La gira de verano por
Europa y los Estados Unidos, grabar el próximo disco, con el tema de Las
flores de la vida y tener otro hijo, ¿qué tú crees?
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| En su cartilla de nacimiento,
extendida en Siboney (provincia de Santiago de Cuba) en 1907, responde al
nombre de Máximo Francisco Repilado Muñoz pero todos le conocen como "Compay
Segundo", sobrenombre que arrastra porque un locutor radiofónico le
presentaba con este apodo al hacer la segunda voz en el dúo Los Compadres.
Vive como un niño campesino hasta
que, a los ocho años, los Repilado se instalan en Santiago de Cuba.
Compay es un
monumento vivo y mítico de la música tradicional cubana, a la que ha
aportado una sonoridad especial y varias innovaciones nada desdeñables
como el armónico, una guitarra que consiste en un tres con el añadido de
una cuarta cuerda.
Repilado, que
trabajó como tabaquero en su niñez y apenas visitó la escuela, se
inició en la música de forma autodidacta tocando el tres, pasando
posteriormente, ya con apoyo, a estudiar solfeo y clarinete, instrumento
que acabó tocando en la Banda Municipal de La Habana, a donde se
trasladó en 1934, e incluso en el grupo del mítico Miguel Matamoros. En
este conjunto permaneció durante 12 años, en la época en la que le
acompañaba Benny Moré.
Compay actuó
también con el conjunto de Arsenio Rodríguez y formó parte del
"Cuarteto Hatuey", junto a Rapindey, antes de formar el dúo
" Los Compadres" junto a Lorenzo Hierrezuelo, con quien
protagonizó la película "Cuba canta y baila". Con un
conocimiento profundo de la música clásica y popular cubana, Repilado
pudo, por fin, formar su propio grupo, que denominó "Compay Segundo y
sus Muchachos", que aún mantiene en activo y está formado
actualmente por su propio hijo Salvador, Julio Alberto y Benito Suárez. A
pesar de sus casi 90 años, Compay se ha embarcado en una extensa gira
europea que le ha llevado esta primavera a diversos puntos del estado
español, Francia y Holanda.
Compay, que
dispone de una voz de barítono a bajo y utiliza mucho la clave y el
cinquillo -un compás
incompleto-, está de actualidad por la reciente edición de un nuevo
disco, editado por el sello estatal "Dro-Gasa", que actualiza
varias de las canciones clásicas de un compositor que cuenta ya con más
de 100 piezas en su repertorio. Entre ellas
destacan algunas de sus clásicas canciones de contenido popular como
"Chan Chan", un son sentimental cuyo origen se encuentra en una
canción campesina aprendida cuando apenas contaba doce años de edad.
Igual sucede
con "Macusa", un cantable centrado en una traición amorosa en
la que Compay canta: "como yo te quise a tí, nadie te querrá,
me
traicionaste Macusa, que triste me quedé". Impulsado en la
producción por el reconvertido Juan Perro, antiguo roquero abierto al son
y que incluso llega a poner la voz en la devota "Virgen del
Pino", Compay demuestra la pervivencia de su gracejo y afinación especial y por qué, en su momento, compartió
escenario con Moré,
Matamoros, Ñico Saquito y Sindo Garay. Su grupo actual ha obtenido ya
sonoros éxitos en el estado español, entre los más destacados el
logrado en Sevilla en un denominado Encuentro entre el Son Cubano y el
Flamenco, en 1994. Revista Bilbao Tropikal 96
Nacido
en 1907 en Siboney, Francisco Repilado llamado
"Compay Segundo" sigue en primer plano con rara vitalidad, a
pesar des sus 90 años.
Memoria viva del son,
mayor representante de las músicas del Oriente,
depositario de un siglo de tradición musical cubana, autor de varios
pedazos de antología (como Chan-Chan, que también cantó Pablo
Milanés), Compay Segundo supo a lo
largo del tiempo forjar y imponer su estilo.
Para esto invento su propio instrumento, el armónico,
guitarra chapuceada cuya tercera cuerda está doblada a la octava.
Su acordamiento aproximativo no le quita en nada su encanto, y el juego de
Compay, lleno de anticipaciones y de atrasos
respecto al tiempo, insemina una orquesta minimal (guitarra, contrabajo, maracas,
armónico y canto) de un swing acostumbradamente reservado a las
formaciones más importantes.
En 1997, ayudado por un label de world music (World Circuit) que
estaba buscando la calidad exacta, el gran guitarrista Ry
Cooder (autor, entre otros esplendores, de la música de la
película Paris-Texas), realiza su encuentro con Compay.
En compañía de algunos amigos (Rubén González,
Ibrahim Ferrer, Eliades Ochoa...), mezclan sus culturas para construir
el álbum Buena vista social club,
que resultó obra maestra.
El disco es un milagro de elegancia, de sobriedad, de justeza y de
profundidad.
Cualquier tiene una gota de España, de África, de flamenco, de rock o de
blues en la sangre sabrá que a llegado hasta el alma de la música
escuchando el luminoso Chan-Chan, que empieza este disco
excepcional.
El 15 de noviembre de 1997, con motivo de sus 90 años, recibió la Orden
Félix Varela, más alta distinción honorífica en el mundo de las artes.
Añadimos que el hombre, decano mundial de los músico bajo contrato,
tiene una bondad desarmante, y la chispa de su ojo queda todavía tan viva.
Confiaba en junio de 1997 a HOT SALSA durante
una gira parisina que TRES novias le estaban esperando en
Cuba... ¡pero chito! ¡Tenemos que escatimarle unas escenas de celos
por si acaso sus queridas vagabundean en el Net !
DIEGO A. MANRIQUE
para El País 2000
¿Notan ustedes el
sentido profundo de esa aspereza, de esa tensión en el tono, ese timbre
metálico algo hiriente, esa nota arriesgada, esa
pulsación fuerte? Compay Segundo es un músico de primera que ama el
riesgo de la verdad. Su original instrumento está hecho para la candela
"hasta que amanezca" del
guateque campesino. Sorprenden sobre ese diapasón la precisión de sus
finos dedos, "No me pidan que toque como una flauta, que yo soy
tresero del monte" Con ese filo mellado la belleza hace mas daño.
Entre dulzura y aspereza está quizá la calidad más firme del sonido, de
la música pura, del puro son (Santiago
Auserón, 1996)
El hombre
de Radio Futura, Juan Perro, ha
explicado muchas veces su
"descubrimiento" de Compay Segundo: "Iba por Santiago de
Cuba, encuentros
de Son y Flamenco. Compay empieza a visitar España. En uno de
esos viajes, Auserón decide que no
Y se hace en Madrid
la deslumbrante Antología de Compay Segundo. Luego, el
reconocimiento internacional con Buenavtsta Social Club). Y los discos españoles, con invitados como Raimundo Amador. Las
colaboraciones con Charles Aznavour o Antonio Banderas. Los premios, las
condecoraciones...
Parece casi una
novela: al borde de los noventa años un artista encuentra fama internacional
sin trampa ni cartón. Uno diría que el menos sorprendido es precisamente
Máximo Francisco Repilado Muñoz.
Vive como un niño
campesino
Por cuenta propia intenta
unir el tres y la guitarra, creando lo que él denomina un armónico. Se gana un puesto en la Banda Municipal
de Santiago de Cuba
Son tiempos
famélicos para los músicos cubanos, que a duras penas pueden mantenerse
de su arte. Así que aprende a manejar la cuchilla de barbero y los
secretos del elaborar puros. Calles y escenarios santiagueros le ven México lA la vuelta, se une al
Conjunto Matamoros, donde incluso coincide con Beny Moré. Un empleo
prestigioso que dura 12 años, aunque no le libra de sus otras ocupaciones.
Según la leyenda,
está un día cortando el pelo a Lorenzo Hierrezuelo cuando le
sugiere formar un dúo, para tocar
la música de "monte adentro", los sones de su tierra oriental.
Nadie sensato discute con un barbero,- la propuesta. es aceptada y nacen
Los Compadres. La pareja encaja perfectamente: la voz prima de Lorenzo y
la voz segunda de Repilado, que pasa a ser conocido como Compay Segundo.
Los Compadres arrollan en la Cuba les
Y pícaras crónicas
amorosas, un robusto cancionero que Compay toda- vía recrea. La pareja se
mantiene hasta 1955, cuando
hay una ruptura agria: Repilado cede el puesto al hermano de Lorenzo,
Reynaldo. Walfrido Guevara, el autor de La juma de ayer, convence a
Compay de que debe poner su nombre al frente de un g
La Cuba de Castro
proporciona dignidad a, los músicos, algo que Compay no olvida.
Pero los nuevos tiempos no son buenos. Sus grabaciones se espacian y queda
en el limbo
Ya en los noventa,
el musicólogo Danilo Orozco habla a Santiago Auserón
y otros amigos españoles de Compay Segundo. Y se abre la "conexión
española" que desemboca en su actual estrellato mundial. |
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