Juan
Formell con Los Van Van han hecho bailar durante muchos lustros a todo el pueblo
de Cuba y a miles de personas en todo el mundo, al margen del boom industrial
salsero de la Fania. La hegemonía de Los Van Van en la música bailable durante
más de 20 años. Su director, Juan Formell, ha grabado más de 15 álbumes
hasta nuestros días, todo un record si consideramos el bloqueo comercial que la
música cubana sufre.
El factor que ha
permitido esta popularidad se debe a que todas las canciones de Los Van Van
dicen algo al gran público, cuentan una pequeña historia del día a día o
tratan un tema social de la vida cotidiana. Otro factor determinante en su
trayectoria ha sido la de mantener una formación estable. Pedrito, el cantante,
logra siempre comunicar con el bailador mientras José Luis Quintana
«Changuito» impone la tradicional percusión cubana con inigualable maestría.
Juan Formell tuvo en su
padre a su primer maestro, después vinieron Odifio Urié, Socarras y Orestes
López, padre. Desde los 13 años interpretó música popular con un septeto
juvenil. A partir de 1960 inicia su carrera, primero como solista en varias
orquestas hasta 1967, luego, como ya indicamos en un capítulo anterior, con
la orquesta de Elio Revé hasta el 69, año en el que funda Los Van Van.
La música de Formell
es interpretada además por Rubén Blades, El Gran Combo de Puerto Rico, La
Típica 73, Roberto Roena, Vicentico Valdés, etc. Además Juan Formell ha
compuesto música para comedias musicales y películas, es un maestro en la creación de temas humorísticos y costumbristas.
Juan Formell no se
limitó nunca a la creación e interpretación de los tradicionales ritmos caribeños,
muy al contrario bebió las fuentes de todos los ritmos que impactaban
mundialmente en cada momento. En su primera época como solista en las orquestas
de Rubalcaba, de Peruchin y de Carlos Faxax, el Son cubano no estaba lejos de la
música que componía, pero el Twist, el Go-go y el Shake llegados a Cuba de la
América anglosajona influyeron en el joven compositor, especialmente el Shake
combinado con sonoridades cubanas. En esos momentos el Shake se integraba en
todos los ritmos cubanos que estuvieron de moda por los 60 como el Pilón, el
Mozambique, el Pa'cá, el Guaguá, el Mozanchá, el Chiquichaca y el Guapachá.
En su época con la Orquesta Revé popularizó el Changüi 68, una versión
moderna del tradicional ritmo del oriente cubano donde estaba presente el Shake.
Con Los Van Van, Formell sigue su línea
vanguardista bebiendo, por un lado, en los trabajos de Beny Moré y la Aragón,
y por otro en el Rock, la música brasileña y Los Beatles. Así nace el Songo,
el ritmo que caracterizará a Los Van Van y que se basa en el viejo Son con
timbres melódicos y armónicos diferentes.
En su último disco Los
Van Van siguen adoptando influencias y ritmos bailables realizando un tema de
Lambada.
Curiosamente Los Van
Van nunca utilizaron el término Salsa para definir su música ya que ellos
siempre interpretaron Música Caribeña de vanguardia, mucho antes que la
industria angloamericana la definiera como Salsa. En la década de los 90 Los
Van Van siguen siendo una orquesta de baile cubana sin haber entrado en el juego
comercial de la Salsa, Los Van Van interpretan Songo, Conga, Son, Bolero y otras
combinaciones de ritmos de la Música Caribeña.(Antonio Mora en "De Orilla
a Orilla" - 1992)
Continuadores de
las tradicionales charangas cubanas, los Van Van son todavía hoy, y después
de más de un cuarto de siglo, la orquesta de baile más popular y querida de la
isla. Su, por lo tanto, larga historia, ha sido guiada desde un principio por su
director musical Juan Formell, un enamorado de Benny Moré y del son cubano,
nacido en el barrio habanero de Cayo Hueso en 1942. Hijo de músico, que sin
embargo intentó apartarle de la música, Formell pronto comprendió que su
destino había sido marcado por un veneno mucho más poderoso que cualquier
consejo sensato. Comenzó tocando el bajo en un grupo de amigos a la vez que oye
a Pérez Prado y los Beatles,
a Moré y a Elvis. Con 17 años entra en la Banda de Música de la Policía
Nacional Revolucionaria, y poco después trabajó con orquestas de radio y
televisión que también acompañaban
espectáculos de cabaret. Su gran oportunidad llega en 1967 al integrarse en la
orquesta de Elio Revé, después de un par de años al lado de Elena Burke. El
origen de los Van Van estaba muy próximo y un 4 de diciembre de 1969 la orquesta que hoy es institución, debutaba por vez
primera delante del
público.
Formell y los
suyos revolucionaron la música de baile cubana. Crearon el songo, fusión de
ritmos caribeños con jazz y rock, transformaron el sonido de los instrumentos
clásicos como el violín o la flauta, y poco a poco añadieron otros nuevos;
primero la guitarra eléctrica, nunca utilizada antes en la charanga, luego
los trombones y los sintetizadores. Todo ello ha convertido a Van Van en una
orquesta exportable que sin salir de la isla, so pena de volver, se ha dado a
conocer en el resto del mundo, llegando a grabar a finales de los ochenta en
Londres para la multinacional
"Island".
Fieles a Fidel y
a su gente -no olvidar que en el Festival bilbaíno forman cartel junto a la
"traidora" Albita-, la banda de Juan Formell se ha nutrido para sus
textos de la cotidianeidad del machacado y vital pueblo cubano con la ironía y
la sutilidad que requería cada momento, y en muchos casos sus estribillos
han pasado a la jerga de la calle. Formell tiene su explicación para no haber
salido de Cuba pese a las posibilidades técnicas y económicas que le ofrecía
el exterior. "Era muy tentador salir y vincularse al hecho comercial, ganar
mucho dinero y todo eso... Te llegaban noticias de éste o el otro músico, y decían que si tenía tres carros o una gran casa con
piscina, pero yo
también veía como la contrapartida es que se quedaban anclados en su época,
la de su partida. La pérdida de contacto con su público natural les ha
impedido evolucionar; es como si para ellos se hubiera detenido el tiempo. Ni
siquiera el público formado por los cubanos en Miami les ha servido de
referencia, porque, como emigrantes que son tienden a la nostalgia y a anclarse
en el tiempo". Para inmediatamente añadir que en su caso nada les haría
perderse el devenir histórico de su país. "Sé que tienen que producirse
muchos cambios, no porque se haya demostrado que el socialismo no tiene
razón, sino porque un país no puede llevar la contraria al mundo entero".
(Revista Bilbao Tropikal 96 - 1996)
Los
Van Van son, sin duda, una de las grandes instituciones de la música cubana
actual y los pioneros de la Hipersalsa o Timba, en definitiva, una música
que funde el son de las orquestas típicas con la salsa contemporánea, con unos
resultados arrolladores en la pista de baile. Juan Formell, el alma de los Van
Van, es además uno de los mejores y más prolíficos compositores de la música
latina -sus composiciones han sido cantadas por El Gran Combo, Harry Belafonte,
Rubén Blades o Ray Barreto, entre muchos otros, capaz de conectar muy fácilmente
con la sensibilidad de la calle y de encontrar esas frases certeras, que se
pegan al oyente de forma instantánea ("Eso que anda", "Por
encima del nivel" o "Me pone la cabeza mala", "Aquí el que
baila gana"), que se entienden muy bien cuando se conoce la realidad
cubana.
Los Van Van -cuyo nombre procede de
una frase que por entonces repetían mucho: "esto tiene que ir ... que esto
va ... que Van Van"- se crearon en 1969, cuando Juan Formell y otros músicos
decidieron abandonar la Orquesta de Elio Revé, para formar su propio grupo, con
una orientación más moderna y abierta a nuevos géneros musicales. A los 16 años,
Juan Formell ya se dedicaba a la música de forma profesional, siguiendo los
pasos de su padre, que era profesor de música. Pero lo que Formell quería
cuando dejó la Orquesta Revé era revolucionar el mundo de la música cubana, y
desde luego lo consiguió al crear un nuevo estilo, que ellos llamaron songo, y
que consistía en una evolución del son tradicional, a través de su fusión
con elementos extraídos del rock y del jazz, y de su integración con otros
ritmos caribeños. Para ello, los Van Van utilizan una fórmula absolutamente
novedosa en cuanto a su formación, que consiste en una renovación de la típica
charanga cubana: una majestuosa y elegante sección de violines amplificados,
una sección rítmica poderosa, un piano que conduce el sonido, una arrolladora
sección de viento, una abundante percusión que retoma el carácter polirrítmico
de la música africana y un juego de voces espectacular. Así es como los Van
Van consiguen convertirse en una imparable máquina del ritmo, que deja sin
respiración al público que acude a bailar y escucharles.
El pianista César Pedroso, el
percusionista Changuito y el carismático cantante Pedrito Calvo han sido
siempre, junto al propio Formell, la base de un grupo que no tiene rival a la
hora de hacer bailar. Como dice Juan Formell, "me he dejado influenciar por
todo lo bailable del mundo entero, desde el jazz al rock and roll, pasando por
la música brasileña. Piensa que Cuba está a un tiro de piedra de Estados
Unidos, y con un aparato de radio puedes sintonizar cualquier emisora. Me he
dejado influir por todos los ritmos, pero todos ellos tienen al negro en la
base, la cultura africana está implícita en todos ellos".
Desde su formación, los Van Van han
alcanzado numerosos éxitos con los trabajos que componen su amplia discografía,
entre los que destacan "¡Qué pista!", "La Habana, sí",
"Eso que anda", "Al son del Caribe", o sus discos para
el mercado internacional, como "Sandunguera" (Messidor,86) o "Songo"
(Island,89), que incluían algunos de sus grandes éxitos como "Muévete",
"La titimanía", "Recaditos, no", "Sandunguera",
"La Habana no aguanta más", "El baile del buey cansao"
y tantos otros. Es por entonces que los Van Van graban también un tema junto al
gran músico zaireño Ray Lema, una versión de Yma Sumac. Y ya en los 90, ha
continuado la carrera de éxitos de los Van Van con nuevos discos como "El
negro no tiene ná", "Aquí el que baila gana", "Azúcar",
"Lo último en vivo", "25 años", "¡Ay Dios, ampárame!",
"Me pone la cabeza mala" y tantos otros que han convertido a los
Van Van en los mejores embajadores de la música cubana. Recientemente, los Van
Van han sido la pieza principal de ese magnífico puzzle de la timba o
hipersalsa que es el Team Cuba, una macrobanda que reúne en su seno a algunos
de los más destacados artistas de la música cubana bailable contemporánea
como Manolín El Médico de la Salsa, Paulito, Adalberto Álvarez, la Charanga
Habanera, Issac Delgado o NG La Banda. En Madrid la invitación que Manolín y
el Tosco le hicieron a Lucrecia para subir al escenario, como auténticos
soneros cubanos, significó un auténtico broche de oro de la noche, la cálida
y sabrosa voz de Lucrecia, resonó impresionante en el Pabellón, sus
inspiraciones fueron un impactante final de fiesta. Lucrecia fue
"ELEVADA" al escenario por Antonio Mora, Presidente de la FUNDACIÓN CULTURAL SON AL SON.
Antonio Mora, desde la zona de prensa, al pie del escenario aupó a Lucrecia al
escenario del Palacio de los Deportes de Madrid cuando Manolín, "El Medico
de la Salsa" y "El Tosco" la invitaron desde el escenario con un guiño. Manuel González Hernández y Lucrecia compartieron su actuación
conjunta en el concierto organizado en Madrid por la Sociedad General de Autores
y Juan Formell, director del espectáculo denominado Team Cuba, que acabó
tremendamente cabreado por el cambio de guión "Cuando el director sale del
escenario, nadie se queda, cuando el director sale , todos salen",
argumentaba Formell y es que "El Tosco" se quedó y formó tremendo
final de fiesta, tremendo broche de oro para la gran noche, con una Lucrecia
arrebatadora demostrando que en la actualidad su voz y su ¡Agua! están en la
élite de la música cubana.
La Foto, como casi todas las de
este sitio, son de José Luis Farinós
"Joseba", gran fotógrafo y sonero bilbaíno de corazón.
En el 2000 Juan Formell hace el contrato
de su vida, mas de 100 millones de dólares le ofrece su nueva discográfica
norteamericana y con el primer disco de esta nueva etapa obtiene el Gramy al
mejor disco de Salsa