NACIDO
EN LA MECA DEL SON SANTIAGO DE CUBA
Mantiene vivo el legado de su amigo Mario Bauzá en un disco en el que
toca Paquito D'Rivera. Pocos jóvenes latinos echan de menos al octogenario que
abandonó definitivamente el Upper West Side de Nueva York en 1993.
En un apartamento de
Colombus Avenue estuvo viviendo durante casi medio siglo Mario Bauzá. "Yo
le conocí en la década de los sesenta en el Palladium cuando él dirigía la
orquesta de Machito. Es el padre del afrocuban jazz", afirma
Calzado. "El público conocía a Machito, pero muy poca gente conocía a
Mario. Los músicos sí, todos. En 1985 fundamos su orquesta y él me invitó a
vivir a su casa porque los dos nos quedamos viudos".
En diciembre de 1991,
en unos estudios de la Décima Avenida, Mario Bauzá grabó la suite Tanga con
su Afro-Cuban Jazz Orchestra. "Fue una gran cosa porque pudimos viajar por
toda Europa. Tuvimos una gira fabulosa. Y él murió feliz", cuenta.
"Una vez, íbamos en el autobús, viajando para Lugano, me miró y me dijo:
'Rudy, logramos nuestro propósito, we made it".
"Mi misión es
continuar con la orquesta. Eso fue lo que me pidió y lo que yo le
prometí", dice. A Tribute to Mario Bauzá (Karonte), de Rudy
Calzado y Cubarama, con Paquito D'Rivera y Jane Bunnett, se grabó en dos días
de septiembre. "A mí me gusta, igual que a Mario, grabar toda la orquesta
de una vez, no por partes como se hace ahora", explica. "Cuando
grabas por separado resulta muy mecánico y a mí me parece que le falta algo de
espíritu. Y esa cosa, la técnica moderna no la puede reparar".
"Yo vine a España por primera vez
en 1970. Trabajé en ,un lugar de Madrid que se llamaba Black and White, en Don
Ramón de la Cruz. Y en el Tosba, un cabaret que había en Claudio Coello. Y
también en el Whisky Jazz", recuerda. "Después me fui a La Coruña a
trabajar con la orquesta de Los Satélites y a Barcelona al cabaré Ciro's, con
mi amigo El Co que era un gran comediante". Allí se encontró con el cubano
Pedrito Díaz, que estaba en la Orquesta Platería: "Me dijo: 'Voy a
hacer una orquesta y quiero que tú estés conmigo'. Desgraciadamente murió de
un ataque al corazón".
"Tocábamos La Negra Tomasa y Angelitos Negros. La música cubana
siempre gustó en el mundo. Y mi gran amigo Antonio Machín, que fue aquí un
ídolo, todo lo que hacía era cantar música cubana", afirma riendo Rudy Calzado.
"Ahora hay una nueva euforia con Compay Segundo, Rubén González, lbrahim...
Toda la gente de la guardia vieja a la que yo pertenezco. Me da mucho gusto
porque esos muchachos son eternos. La mayoría son de mi pueblo, de Santiago de
Cuba".
En 1929 nació Pedro Rudy Calzado, hoy
vecino de Manhattan. Llevaba 40 años sin ir a Cuba: "Volví hace unos
meses. Emocionalmente fue fabuloso aunque un poco triste. Hay mucho deterioro
pero el cubano tiene una cosa que no cambia, que es su alegría y su
amistad". Viajó a la isla para preparar otro disco con invitados
como Pío Leyva y Tata Güines. Se reencontró con su familia: "Mi hermano
Luis, que fue uno de los cantantes de las Estrellas Cubanas, y mi sobrino David,
director de la Charanga Habanera y mi otro sobrino, Manolo,
que lo es de la Charanga Forever. A los dos los dejé cuando tenían dos o tres
añitos".
A Tribute to Mario Bauzá
se abre con una rumba al estilo de las que interpretaba Míster Babalú:
"Tuve el privilegio de ser gran amigo de Miguelito Valdés, para mí el
mejor cantante de afrocubano de toda la vida. Yo abundo mucho en esa
trayectoria que tiene una gran riqueza ritmática, melódica y armónica. La
tradición de la religión yoruba. ¿Qué pasa? Que de Matanzas para La Habana
existen los babalaos, pero de Matanzas para el este se llaman juriapapás, que
viene a ser lo mismo: grandes sacerdotes de la religión yoruba. Yo me crié en
ese ambiente. Soy juriapapá", confiesa. "Mi abuela, que murió de 102
años, descendiente de africana, china y española, nunca me dio un consejo que
no fuera efectivo hasta ahora. Y me enseñó algo muy importante: el dominio de
la mente sobre la materia humana".
Calzado debutó en 1948
con la orquesta de Mercerón y trabajó en los cabaréts Tropicana y Montmartre
con orquestas como la de José Fajardo o la de Enrique Jorrín, inventor del
cha-cha-cha. "Yo me despierto a las cinco o seis de la mañana, me hago mi cafecito cubano, me ducho, hago mi meditación y luego me paso cuatro,
cinco o seis horas escribiendo música, estudiando, copiando arreglos... Todos
los días hago una canción y la tiro a la papelera", asegura.
Tiene más de 150 números -La malanga,
Gangá, Tumba la caíla...- grabados por Eddie Palmieri, Celia Cruz, Vicentico
Valdés, Ray Barretto, Mongo Santamaría, Tito Puente, Ismael Rivera... "Machito,
Graciela y Mario siempre tenían un mensaje de alegría. Y eso es lo que he
podido heredar. Por eso para mí la vida es eterna. Creo en la
reencarnación", asegura. "Tú te empiezas a morir desde el primer
minuto que naces. Pero el espíritu y el alma jamás mueren, sólo cambian de
forma. Ojalá que yo pueda cambiar de forma en una canción" (Carlos
Galilea en El País. Febrero del año 2000)