Ruben Blades
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Rubén Blades está a punto de sacar al mercado su más reciente disco, Mundo. Lo presentará en concierto en San Juan, Puerto Rico, el domingo 17 de marzo, el Día Nacional de la Salsa. Los organizadores del evento de este año lo han dedicado a homenajear al panameño por su trayectoria musical.
El disco, Mundo, lo distribuye Sony Latin y estará disponible en las tiendas a partir de abril de este año.
A propósito de su disco, Blades declaró a Jaime Torres, de El Nuevo Dïa (26/01/02):

“Mis nuevas canciones tienen que ver con nuestras realidades políticas y sociales. En cierta forma va a ser bien interesante para mi ver cuál será la reacción porque Tiempos fue un álbum de vanguardia y éste es más de avanzada, aunque a la misma vez tiene una dinámica diferente y enérgica”.
El discurso de Blades no ha experimentado cambios sustanciales. En Mundo, el mismo Rubén de Maestra vida, Sorpresas, Prohibido olvidar y En el semáforo enfoca los dilemas del hombre contemporáneo y sus anhelos de paz, amor y libertad.
Lo que cambia en números como Sebastián, Ella y Danny Boy es el enfoque musical. Demasiado global e internacional, si se quiere. Mundo es una propuesta ecléctica mediante la cual Blades combina instrumentos y enlaza ritmos de otras culturas, como la escocesa e hindú, con la clave afrocubana y el elemento de la improvisación jazzística, provistos por el trío costarricense Editus y el Sexteto de Jazz Latino.
(...) Mundo será el último disco de Rubén Blades con Sony Latin. Más adelante en el año grabará con su hermano Roberto.
“A mi hermano no lo voy a llevar a la música de Mundo. Nunca hemos grabado juntos y lo que haremos es salsa".

 

¡Te quieren, Rubén!
por Gabriela Mata Velázquez
MILENIO,  9/7/01
México

Rubén Blades logró reunir a más de 15 mil personas en el zócalo
capitalino
Han pasado ya 16 años y parece que fue ayer cuando Rubén Blades se erigía
como una de las máximas figuras de la salsa en México; 16 años que hoy se
resumieron en un emotivo
concierto en el zócalo de esta ciudad, donde el cantautor panameño
reafirmó
su calidad musical, pero sobre todo el enorme cariño que aún le une al
pueblo mexicano luego de esta larga ausencia.
Él mismo se mostró sorprendido por el recibimiento que le dio la gente a
su
llegada al centro histórico de la capital. Iba escoltado por un par de
motopatrulleros, pero la euforia del público que ya le
> >esperaba desde temprana hora en el lugar, impedía que la camioneta
blindada
en la que viajaba llegara a su destino.
Los guardianes del orden hacían esfuerzos sobrehumanos para lograr
abrirse
camino entre la muchedumbre, que amenazaba con treparse a la camioneta.
Incluso, uno de los escoltas cayó con todo y motocicleta por el pavimento
en su intento por esquivar la incontenible masa humana que obstruía la
entrada.
Finalmente Rubén Blades pudo llegar hasta el escenario, donde el grupo
Constelación había logrado ya encender la mecha de una tardeada musical.
Blades se mostraba sorprendido, pero al mismo tiempo agradecido por las
muestras de cariño de la gente, sedienta de su música y de esas fusiones
latinas con las que se proponía liberar toda la adrenalina contenida a lo
largo de la semana. Una ovación fue la bienvenida que el pueblo mexicano
le
brindó a este defensor de las causas sociales.
Él correspondía con una actitud humilde, casi de hermano, y solicitaba
una
bandera de México (él llevaba consigo la de Panamá, su tierra natal), que
a
lo lejos se veía en manos de un grupo de aficionados.
La petición fue rápidamente atendida y una vez en sus manos, Rubén Blades
no pudo más que besar el lábaro patrio de la tierra que tantas
satisfacciones le ha dado a nivel personal y profesional.
Más tarde uniría ambas banderas en señal de hermandad. No era momento aún
de su actuación.
Antes, dio oportunidad al grupo Editus, de Costa Rica, de mostrar su arte
ante el público y para ello bastaban sólo dos temas, en el último de los
cuales Blades se echó un ;palomazo; acompañando a los chicos
en
los bongoes.
La gente empezaba a inquietarse. Los momentos de espera, que realmente
fueron pocos, parecían tan lejanos, eternos diría yo, ante la impaciencia
de este desenfrenado público que no cesaba en su afán de recordar
aquellas
bellas épocas de la salsa, de Pedro Navajas y la Chica de Plástico. Por
fin, Blades aparecía nuevamente en el escenario. Otra ovación enmarcaba
el
inicio de su actuación con el tema ;La rosa de los vientos
ganadora de un Grammy, con la que daría inicio también un lúdico
recorrido
por sus éxitos y sus propuestas políticas de una elemental filosofía:
vivir
como hermanos. La invitación a un agradable desfogue de pasiones y
cadencias latinas era inminente.
La plaza de la Constitución se antojaba como un gran salón de baile en el
que algunas parejas, las más deshinibidas, no repararon en detalles como
el
poco espacio que dejaban las miles de personas congregadas en el zócalo
para ejecutar sus mejores pasos de salsa. Parecía como si
la música de Blades embriagara sus sentidos con esos ritmos
afroantillanos
con los que complació a propios y extraños.
Su repertorio musical ofrecía también algunos temas tranquilos, que la
gente sabía aprovechar muy bien para recuperar energías. La lluvia
amenazaba con poner fin a este recuento musical de éxitos como
Pedro
Navajas;El padre Antonio;Plástico y
;Desapariciones;, pero la
euforia y el deseo de dejar atrás estos 16 años de ausencia fueron
superiores a cualquier inclemencia del tiempo.
;Pueden matar los cuerpos, pero no matarán las ideas; fue una
de las frases que Rubén Blades externó en los breves comentarios
políticos
que hizo a lo largo de su actuación, los cuales se vieron enriquecidos
con
las letras de sus canciones, en las que manifiesta desacuerdo con algunos
sistemas políticos que predominan en el mundo.
Pero la gente parecía más interesada en olvidarse de todo aquello y vivir
sólo ese momento, en el que precisamente tenía la oportunidad de dejar de
lado sus problemáticas políticas, sociales y económicas con las que tiene
que lidiar a diario.
Y así lo hizo... y así también lo entendió Blades, quien procuró entonces
disfrutar de su reencuentro con el pueblo mexicano y ofrecer sólo lo
mejor
de su quehacer artístico.
Así pues, con una excelente fusión de ritmos afroantillanos, enriquecida
con el sonido de los cascabeles, la tumba y los bongoes, Rubén Blades
logró
revivir ese romance musical con los mexicanos.

Publicado el jueves, 13 de julio de 2000 en El Nuevo Herald

PORTADA

Rubén Blades El hombre que le dio luz a la salsa

El cantautor panameño ha plantado con su nuevo disco, Tiempos, las semillas de su permanencia

Este año, al mismo tiempo que Rubén Blades recibía el Premio Grammy por su disco Tiempos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo designaba Embajador Internacional Contra el Racismo. Mientras tanto, terminaba la preproducción de la primera película que hará la compañía productora de cine que ha creado.

La diversificación de su talento ha sido, por dos décadas, la constante del cantautor y actor panameño. Su capacidad artística ha ido a la par de sus intereses humanos y la urgencia por influir en los asuntos sociopolíticos de su país.

Así como una vez logró organizar un partido y aspirar a la presidencia de Panamá, mientras actuaba, cantaba, componía y viajaba, ahora, en su misión contra el racismo, ofrece conferencias en las universidades de las ciudades donde canta en sus giras.

Y si se ha destacado como innovador de la música tropical, puede que con Tiempos aspire a desafiar la propia salsa que lo dio a conocer. Diríamos que este disco pudiera ser el sonido postsalsa de Rubén Blades.

Sus reflexiones sobre la vida y la sociedad están en las letras, como siempre, de manera poética y pensada. Pero la música tiene matices sorprendentes que lo alejan de sus otros trabajos. Al ritmo caribeño se une lo clásico y el folclore centro y suramericano. Hay piano, violín y guitarra, pero también bombo, maraca y acordeón.

``Este trabajo implica una posible avenida para expresar música que no tenga que ver con las formas que tienen más importancia en el medio comercial, que es la salsa o los bailables'', explica Blades.

``Básicamente, quiero derrotar la noción de que la música puede solamente proyectarse en términos afrocubanos o afrocaribeños'', dijo. ``La noción de que como artista para tener oportunidad de trabajo debes hacer esa música''.

La intervención del trío costarricense Editus, que acompaña en el disco al grupo experimental de jazz de Blades, ha sido vital para lograr este sonido, y el músico no se cansa de ensalzar a estos jóvenes intérpretes y arreglistas que califica de excepcionales: Ricardo Ramírez (violín y piano), Edin Solis (guitarra y piano) y Carlos Tapado Vargas (percusión y piano).

El disco no es comercial, pero eso no es nuevo en Blades. Lo que sucede es que siempre a la larga sus trabajos no sólo gustan, sino que quedan como ejemplo.

``Cuando hago algo lo hago a largo plazo. Yo tengo las luces largas siempre puestas'', apunta Blades. ``Si este disco no vende ahora, vamos a ver dentro de 10 años quién sigue vendiendo y quién no. Tiempos va a durar siempre. Celia Cruz y Tito Puente presentaron una posición, y quedan porque fueron originales, sinceros y dieron calidad. El resto va desapareciendo poco a poco''.

Aunque se sabe diferente y se expresa contra el mercantilismo musical, el creador de Pedro Navaja encuentra méritos en los nuevos cantantes que muchos consideran fabricados.

``Uno tiene que agradecer que la participación de estos nuevos cantantes ha traído sangre nueva a la música en español'', dijo. ``Independientemente de la opinión que se tenga sobre estos cantantes, han atraído al público joven. Yo no voy a quitarles el derecho de hacer lo suyo''.

En 1997, su disco La rosa de los vientos ganó el Grammy en la categoría tropical latino; Tiempos, su cuarto Grammy, acaba de ganar en pop latino, compitiendo con Luis Miguel, Juan Luis Guerra, Jaci Velázquez y el grupo Maná. Blades se rebela contra las categorías de la premiación y en su razonamiento muestra una mentalidad objetiva y justiciera.

``La inclusión en pop me hace competir con gente que considero ganadores en sus líneas. Ninguno de ellos perdería en su categoría. Entendido eso, no siento que le he ganado a nadie. Me agrada recibir reconocimiento, no compito para perder; y me gusta que ese premio ayude a la expansión de horizontes en la música popular. Pero a la misma vez no me gusta que se me presente como si estuviera ganándole a esta gente. Ellos, porque no ganaron el premio, perdieron. Eso me incomoda. En el fondo me parece que los premios encierran siempre injusticia''.

Con la misma pasión con que trata la música o la justicia social, Blades hace una afirmación que define su actual meta: regresar a vivir en su país muy pronto.

Ya ha sentado las bases para hacerlo, empezando por la creación de su compañía cinematográfica que hará cine con letreros en otros idiomas, y el inicio de su primera producción con una red de distribución ayudada por la Internet.

``Cuando regrese a Panamá entraré en otra etapa de mi vida'', dice. ``Tendré un solo sitio para ser efectivo en distintas áreas. La inquietud nunca la voy a dejar, pero es absolutamente necesario que pueda hacerlo todo desde Panamá''.

NORMA

 

Ruben, salsa densa y de contenidos

Nacido en Panamá en 1948, en una familia de músicos no profesionales, Rubén Blades se lanza como cantante a la edad de 18 años, antes de realizar su primer disco dos años más tarde, en 1968.

Decide, entonces, de intentar su suerte en Nueva York, pero la lucidez de su conciencia política, que él inyecta en textos de su
creación
de una salsa consciente, que hablaría no só Blades, es el primer músico de salsa que integró esencias de rock en este tipo de música que hasta ese momento se había mantenido  

El encuentro en 1975 con Willie Colón, otro rebelde, menos intelectual pero directamente confrontado a la dura ley del ghetto, será determinante para Rubén Blades, después de su rápido pasaje en giro político- se vio obligada de seguir, a partir del hecho que Rubén y Willie se habían vuelto estrellas...

Después de esta colaboración, este músico continuó siguiendo las pautas de la salsa interpretando canciones pertenecientes a los clichés musicales de su país, y recuperando letras tan conocidas como "Pedro Navaja" , tema que consiguió alcanzar los primeros números en las listas de éxitos.

En conflicto con su compañía de discos, Rubén Blades pone  término a su colaboración con Willie Colón y deja la Fania en 1983.

 En 1.984 Blades firmó con la compañía Elektra y aprovecha para explorar nuevas pistas, suprimiendo los metales e introduciendo los sintetizadores con su grupo Seis Del Solar compuesto por cuatro percusiones y dos teclados eléctricos. 

En lugar de los tradicionales sones de la salsa con las letras sobre los temas de siempre, Blades abandera un nuevo tipo de canciones en las que se abordan temas como el aborto, la política de América Latina, lo vulgar y lo malo..
.
  Blades persiste y firma textos que denuncian las condiciones de vida de los pobres y atacan a los dictadores de América Latina.

Compagina su carrera musical con incursiones en el mundo de la interpretación, su primera película fue "Crossover Dreams", en la cual daba vida a una estrella de la salsa cubana que ve ascender y caer de forma meteórica su carrera en América .

Mantiene su interés por el mundo del celuloide y dirige su primera película, la cual, pese a la actuación de Joe Jackson y Linda Ronnstadt, ambos como protagonistas, no tiene el éxito esperado, aunque si las canciones que compuso para la banda sonora, alguna de ellas inspirada en historias cortas de Gabriel García Márquez.

Decide iniciar su carrera en solitario y en su primer álbum, que graba íntegramente en inglés, cuenta con la colaboración de solistas como Elvis Costello, Lou Reed y Sting, con este primero escribe además algunas de las letras, el disco triunfa. Posteriormente, transformará su grupo en Son del Solar, para acompañar el regreso de los metales, en 1988, con Antecedente.

Su carrera contin
ú

 

DIEGO A MANRIQUE  (El País)"Rubén Blades hace lo mismo que yo: cuentos cortos cantados historias sobre la gente que conocemos. Sólo que él lo hace con su música y yo con la mía. Pero cuando colaboramos, vimos que teníamos una base musical común'. (Lou Reed)

El árbol genealógico de Rubén Blades parece extraído de las páginas de García Márquez.

Su abuelo paterno era antillano de la isla de Santa Lucía,

Rubén nace en la capital de Panamá el 16 de Julio de 1948. Está inmerso en la cultura estadounidense hasta que ve como las fuerzas de la Zona del Canal reprimen a tiros una manifestación nacionalista. Un espectáculo sangriento (21 muertos y 500 heridos) que le hace reflexionar sobre su país, creado por Washington para controlar una vía esencial para el comercio mundial.

Todavía es un estudiante cuando empieza a pisar los escenarios. Sus canciones llaman la atención de Pete Rodríguez, que le presenta en el disco De Panamá a Nueva York (1970). No vende demasiado y Rubén vuelve a Panamá, donde termina Derecho y entra a trabajar en el banco nacional.

La política panameña vuelve a jugar con su vida. Su familia se exilia en Miami, el padre es sospechoso de complicidad con un grupo acusado de intentar asesinar al general Torrijos. Rubén termina en Nueva York, donde llama a la puerta de Fania, la discográfica que domina el mercado de la salsa. Le dan trabajo... en el departamento de envíos, pegando sellos.

Aunque Rubén no congenia con la dirección de Fania, se gana el respeto de muchos músicos neoyorquinos. Graban sus temas Ismael Miranda, Tito Puente, Héctor Lavoe. Y Ray Barretto le ficha como cantante en 1975: el ahogado panameño es un excelente sonero, que domina los palos caribeños y se defiende en variedades del pop. Larry Harlow también le utiliza en su disco La raza latina. Y se integra en Fania All Stars.

La relación con Willie Colón es decisiva. Colón es un puertorriqueño del Bronx, tan ecléctico y rebelde como Rubén. Ya han grabado juntos en The good, the bad and the ugly (1975) y forman tándem en Metiendo mano (1977) y Siembra (1978). Discos que cambian las reglas de la salsa: canciones de contenido social, música cosmopolita.

En Siembra brilla Pedro Navaja. Rubén traslada a Mackie, el personaje de Weill y Brecht, a un barrio latino

de Nueva York. Con precisión cinematográfica, crea el ambiente con sirenas policiales, entran víctima y verdugo, llega el choque... y se riza el rizo con un desenlace inesperado; aparece luego el borracho, el cantor extrae moralejas e ironiza sobre el sueño americano. Pedro Navaja se hace inmortal: el autor le resucita en los años ochenta. El "guapo" de gafas oscuras inspira libros, películas. La canción tiene abundantes versiones. Colón y Blades lanzan en 1980 el doble elepé Maestra vida. Siguen Canciones del solar de los aburridos (1981) y The a last_fight, banda sonora de una película de 1982 donde aparecen. Vidas paralelas: ambos harán cine y televisión, los dos entraran en política. Tienen problemas por expresar opiniones heterodoxas en el universo conservador de la música latina. Ambos rompen con Fania: la libertad creativa ha sido conquistada tras demasiadas peleas. Saltan a compañías estadounidenses donde graban también en inglés. Rubén con Elektra (aunque Fania edita discos suyos con temas inéditos) y se pone al frente de Los Seis del Solar. La carrera de Rubén se diversifica. Tras protagonizar Crossover dreams, se introduce en Hollywood y se convierte en un apreciado secundario. Su filmografía se acerca ya a los 30 títulos. 
Y la llamada de la tierra. Rubén ha vivido en "el monstruo" y conoce sus "entrañas". Pero sabe que su país debe llevarse bien con Estados Unidos. Estudia derecho internacional en Harvard y prepara un partido político, buscando una vía que resuelva problemas y ayude a sus compatriotas a "sentirse nación". El Movimiento Papa Egoro presenta en 1994 a Rubén como candidato a la presidencia. El cantante termina tercero. Muchos seguidores lamentan el fracaso, pero se alegran de no perder al artista en la vorágine de la política centroamericana. Rubén ha vuelto a la música con Sony haciendo discos más intimistas
, también se ha reunido con Colón en Tras la tormenta. Su herencia es esa salsa de la calle que refleja la vida cotidiana de los hispanos, pero también otros géneros: sus técnicas narrativas están presentes en Juan Luis Guerra o Radio Futura. Rubén Blades, artista magistral y maestro de artistas.

En el 2000 recibe el Gramy por su último trabajo discográfico

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