Danzón
Principal Del XX al XI Afrodominicanos Bachata Bilbainadas Bolero Bomba Candombe Cha cha cha Champeta Conga Cumbia Danza Danzón el baile Flamenco Jerigonza Guagira Guaracha Hipersalsa Los Muñequitos Mambo Merengue Habanera Palo de Mayo Plena Porro Punto Rumbas Salsa Sevillanas Son Tamborito Tango Vallenato Más ritmos

 

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Género derivado de la danza y la contradanza al mezclarse estos bailes de salón criollo con los influjos ya mestizos del son. Desde su composición musical hasta su interpretación danzaria posee la curiosa característica de estar abierto a todos los elementos musicales -sin importar su origen- de Cuba. Instituido como el baile nacional de Cuba hasta 1920, no se trata, sin embargo, de algo exclusivo de esta isla ya que también en México, Puerto Rico y República Dominicana se desarrolló con gran fuerza.

 

de Cuba

Un género musical tiene su estreno el 1 de enero de 1879 en el Liceo de Matanzas. Se le nombra danzón, y lo interpreta la orquesta típica, de viento, que dirige el cornetinista Miguel Failde. El impacto que produce entre los bailadores resulta extraordinario. Todos elogian al mulato matancero por su creación y lo obligan a repetir la pieza. Pero, ¿de dónde sale ese hallazgo artístico?

La contradanza, de origen europeo, llegada a Cuba por tres caminos diversos -por hilo directo desde las cortes de la metrópoli, con los barcos ingleses que tomaron La Habana en 1762, y con los franceses y sus servidores negros y mulatos establecidos en la región oriental, a principios del ochocientos, debido a la Revolución de Haití- había sufrido un proceso de criollización paulatina, que devino la danza cubana, dueña de una mayor libertad expresiva, asentada, en lo coreográfico, en la pareja enlazada, con evidente influjo afroide en su ritmo. Precisamente, al aumentar sus partes formativas, al extender su tiempo bailable, se le empezó a dar el calificativo de danzón. Ya en la década del setenta del siglo pasado, en Matanzas, se denominaba así al baile dancístico de figuras. Y por eso Miguel Failde, atento al hecho folklórico-musical, puso como título a sus números escritos para esta danza, el nombre genérico de danzón. Alejo Carpentier encontró cuatro, de 1878: El delirio, La ingratitud, Las quejas y Las alturas de Simpson. Este último, dedicado a un barrio popular matancero, fue el que resonó entre los bailadores que concurrieron al Liceo la noche memorable.

El danzón, uno de los bailes nacionales de Cuba, representa un fenómeno de lógica evolutiva, una síntesis de elementos antecedentes que se encuentran a un superior nivel. Su forma consta de una introducción, parte de clarinete, introducción repetida, y trío de metales. Naturalmente, este formato corresponde a la orquesta de viento, integrada por cornetín, trombón de pistones, figle, dos clarinetes, dos violines, contrabajo, timbales y güiro.

Posteriormente el género continuaría su desarrollo, y surgen creadores como Raimundo Valenzuela, compositor y trombonista destacado, quien junto a Enrique Guerrero y el cornetinista Félix Cruz, modificaron el aspecto interpretativo, al punto de agregar una parte final coreada por la orquesta, en sus respectivos danzones.

 

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Última modificación: 03 de June de 2007