|
|
|
|
La conga tiene su origen en las fiestas que celebran los esclavos africanos, durante el período colonial, en las ocasiones en que les eran permitidas por las autoridades. Esto ocurría, como se sabe, en la festividad del Corpus, los domingos y, principalmente, el Día de Reyes. Era un suceso musical y social que llenaba de alegría las ciudades cubanas, desbordándose los cantos, toques de tambor y las fabulosas coreografías, en un jolgorio que contrastaba con los bailes de salón que la burguesía generaba para su disfrute, y aun con los llamados bailes de cuna, donde se mezclaban, siempre dentro de los moldes impuestos por la cultura dominante, diversos estratos y grupos sociales. La conga, por su carácter masivo (sobre todo a partir de la abolición de la esclavitud, en que los criollos libres -negros, mulatos y ciertos elementos blancos- la incorporaron al carnaval en ciudades como La Habana, Santiago de Cuba y Güines), fue una manifestación cultural aglutinante que mucho significó en el proceso de forja de lo cubano. Una crónica de la época señala cómo "los congos eran la nota alegre, reidora", o cómo "impusieron, con sus tambores, su música" y "sus bailes y canciones reinaron en el campo y en la ciudad". Efectivamente, esos cantos, toques y danzas fueron incorporados, en una interacción facilitada por la característica altamente moldeable de los grupos de origen bantú, a las congas y comparsas de las poblaciones urbanas, brindando un maravilloso espectáculo de arte popular a fines del pasado siglo y principios del actual. Mientras las orquestas típicas o las charangas a la francesa muestran, como elemento percusivo, el timbal o la paila criolla, junto a una combinación instrumental de procedencia europea, en un camino de asimilación en que van entrando elementos cubanos a la contra- (seguiremos...) |
|
|