La FUNDACIÓN promueve en
Extremadura el turismo rural en un cortijo familiar, todo
para usted donde tendrá la oportunidad de vivir unos inolvidables días en
contacto con la naturaleza

La idea y los promotores
Sobre una finca de labor de propiedad familiar desde primeros
de siglo, Pura Morillo y Juan E. Mena han puesto a punto en las proximidades de
Azuaga (Badajoz) una casa rural con sabor agrario extremeño para el disfrute y
descanso de los visitantes.
La necesidad de actuar sobre la cortijada era imperiosa, por
lo que, aprovechando su obligada restauración, se tomó la decisión de poner
en uso para turismo rural lo que frecuentemente hemos disfrutado en periodos
vacacionales: un lugar tranquilo, con personalidad propia, atractivo y con las
comodidades de la vida actual.
Esperamos que la estancia sea recordada y sirva para conocer
las particularidades y cultura de Extremadura.
Cómo llegar
Desde Badajoz: Por la CN-432 de Badajoz a Granada (144
Km)
Desde Madrid:
a) Por la N-VI hasta Mérida (350 Km), se sigue por la
CN-630 hacia Sevilla
(55 Km) hasta el cruce de Zafra para tomar la dirección de Llerena y Córdoba
hasta Azuaga (65 Km).
b) Desvío desde la N-VI en Rena hacia Villanueva de la Serena y después
hacia Zalamea de la Serena, para llegar a Azuaga.
Desde Sevilla:
a) Por la Carretera N-630 de Sevilla a Mérida hasta la Venta del Culebrín
(88 Km), donde se atraviesan unas hermosas dehesas por la EX –413 (40 Km),
para pasar Llerena y continuar por la N-432 Badajoz a Granada (30 Km) para
llegar a Azuaga.
b) Si se quiere evitar el segundo tramo de continuas curvas, seguir hasta
Fuente de Cantos (22 Km) y volver hacia Llerena (27 Km), continuando el tramo
restante por la N-432.
Desde Córdoba: Por la CN-432 de Badajoz a Granada (135
Km)
La vivienda
De estilo sobrio y funcional, la casa, de una sola planta y a
cuatro aguas, cuenta con cuatro habitaciones (una de ellas la bodega), salón
comedor con amplia chimenea, que en su exterior ha sido restaurada al modo de
las más antiguas de la localidad, y una cuadra, habilitada hoy como cocina y
cuarto de baño.
Cada uno de los dormitorios está dedicado, en su ambiente y
decoración, a los cultivos mediterráneos propios de la comarca (trigo, vid y
olivo).
Detrás del edificio principal hay unas naves para ganado y
un amplio corral o patio murado donde, en uno de sus laterales, se emplaza la
construcción quizás más antigua de todo este conjunto, el palomar. Éste,
construido con fábrica de ladrillo, tiene forma cilíndrica y sombrerete
pentagonal, y se asienta en un tercio inferior, sobre un chozo circular de
piedras, que se reutilizó para este fin.
En una de las cuadras laterales mencionadas se muestra una
pequeña -pero ilustrativa- exposición de aperos y herramientas de la zona.
El Cortijo
Dispone tanto de edificaciones como de espacios
representativos de una estructura agraria propia del sur peninsular. Tanto el
olivar como las parcelas de tierra calma así lo atestiguan. Incluso disponía
de bodega propia en una de sus habitaciones. Es decir, al menos durante muchos
decenios ha estado presente la trilogía de cultivos mediterráneos de trigo,
vid y olivo. Completa las construcciones el bello palomar antes comentado.
Su emplazamiento, a unos 1.500 m del borde urbano de
Azuaga,
es lugar e itinerario de paseantes, deportistas y excursionistas.
Tanto desde la fachada principal como desde la era se divisan
agradables vistas hacia el pueblo y los alrededores.
Junto al camino de las Curtidas y a la huerta, existe una
noria tradicional en proceso de restauración.
En la zona norte de la finca junto al olivar, discurre,
aunque con fuerte estiaje veraniego, el Bembézar, donde crecen extensos
adelfares.
La comarca para visitar
La finca se encuentra en el extremo sureste de Extremadura,
al norte de Córdoba y de Sevilla, en un paisaje característico de la transición
entre las extensas llanuras campiñesas del sur de Badajoz con las estribaciones
de sierra de las citadas provincias andaluzas. Es decir, por un lado, zonas casi
llanas con cultivos de cereal -a veces olivares- y muchos cortijos diseminados;
mientras que por otro, dehesas de encinar y matorrales característicos de la
Sierra Morena.
En la amplia llanura de Azuaga nacen, y compiten entre sí,
los ríos Matachel, hacia el Guadiana, y Bembézar, hacia el Guadalquivir. El
primero discurre hacia el norte en relieve suave, el segundo busca rápido hacia
el sur la sierra cordobesa.
Son típicos y bellos los pueblos blancos de la provincia,
con iglesias góticas y neoclásicas, frecuentes plazas y rincones mudéjares
muy cuidados, en especial la plaza porticada de Llerena, además del conjunto
amurallado. Las torres y espadañas son emblemas en cada localidad.
En Azuaga quedan restos del Castillo en el Cerro
Miramonte,
pero es en Reina donde se conserva una alcazaba árabe con impresionantes
vistas. Al pie de ésta se encuentran las ruinas de la ciudad romana de Regina,
con teatro y palacios, que tuvo su apogeo en el siglo I d.c.
A unos 40 Km, en Fuente del Arco, se encuentran las Minas de
la Jayona, con amplia datación histórica declaradas en 1998 Monumento Natural
por la Junta de Extremadura.
En Berlanga merece visitarse el Parque Forestal de Las
Quinientas, arbolado de pinar con numerosa fauna.
En toda la campiña se divisan fácilmente bandadas de
grullas y avutardas, además de grupos de sisones durante el invierno.
En Azuaga, población agraria desde sus orígenes aunque
minera hace unas décadas, merece la pena visitar el rico y cuidado Museo Etnográfico
Comarcal. Es imprescindible la visita a la iglesia barroca de Nuestra Señora de
la Merced, con su impresionante fachada.
Dónde comer
A la carta: