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Principal Antecedentes en 1998 en 1999 en 2000 en 2001 en 2002 en 2003 en 2004 en 2005 en 2006 en 2007 Que hacer Galería Fotográfica Los Artistas
 

DESDE EL CARIBE HISPANO

ENCLAVE DE SON 
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Desde la Mayor Bahía del Mar Cantabrico, al norte de España, saludamos a todos los soneros del mundo y les invitamos a conocer la página que la FUNDACION CULTURAL SON AL SON ha elaborado para el FESTIVAL ENCLAVE DE SON.
Desde 1987 la Fundación viene realizando una intensa labor divulgadora de nuestra música popular del Caribe Hispano a través de programas de radio, televisión y festivales para el mejor conocimiento y el disfrute de nuestra música popular del Caribe Hispano que culminó en 1998 con la creación del Festival de Música Popular del Caribe Hispano de Santander ENCLAVE DE SON 98, idea acogida con entusiasmo por Rafael de la Gandara, Concejal de Festejos del Ayuntamiento de Santander y gran impulsor del evento

 
  SANTANDER La ciudad de Santander se encuentra enclavada en una península que cierra la mayor bahía del Mar Cantábrico. Tiene 200.000 habitantes que en verano se duplica al reunir una importante oferta turística, es la capital de la Comunidad Autónoma de Cantabria que puedes conocer mejor conectando con la página CANTABRIA  


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El precedente del Festival hay que situarlo en la Noche de Salsa que el Ayuntamiento presentó en 1997 con la actuación de Celia Cruz, que posa junto a Rafael de la Gandara, miembro del Patronato de la FUNDACION CULTURAL SON AL SON y Concejal de Festejos del Excmo. Ayuntamiento de Santander y Director del Festival. La gran respuesta popular de aquella noche luchando contra las inclemencias meteorológicas demostró que existía en Santander un autentico sentimiento salsero. El éxito y el nivel de las distintas convocatorias de concursos de Salsa, Merengue, Tango o Cha cha chá, confirmaron a Santander como una plaza muy importante en el seguimiento de la música del Caribe hispano
 
 
 

A mediados del siglo XVIII comenzaron en Santander una serie de procesos que marcarán el desarrollo futuro de Santander y su bahía.

En diciembre de 1754, mediante bula del Papa Benedicto XIV, se creaba el Obispado de Santander. Al mes siguiente Fernando VI firmó el otorgamiento del título de Ciudad a la hasta entonces villa, pues era requisito necesario para ser sede de un Obispado.

Santander había jugado durante la primera mitad del siglo XVIII un relevante papel pues junto con el astillero de La Habana, el de Guarnizo fue pieza clave para la recuperación de la Armada borbónica. En 1765 comenzó la ruptura del monopolio andaluz para el comercio trasatlántico y el puerto de la recién estrenada ciudad fue uno de los pocos habilitados ese año para fletar barcos con rumbo directo hacia las Antillas.

Las fuerzas vivas de la emergente ciudad cántabra se apresuraron a solicitar la creación de consulado propio con la oposición total de Burgos pero Carlos III en 1785 emitió la real cédula de creación del Real Consulado de Mar y Tierra de Santander, con jurisdicción sobre todo el territorio del Obispado del mismo nombre.

La proyección ultramarina del comercio santanderino se manifiesta en un lienzo de la época, que muestra el escudo del Consulado. En él se recogen todos los elementos del escudo de Santander a excepción de la Torre del Oro que fue sustituida por el Castillo del Morro de La Habana.

El Consulado de Santander se convirtió inmediatamente en el más dinámico instrumento para la animación de la actividad económica. El incesante crecimiento que experimentó el comercio marítimo con América atrajo a un número considerable de empresarios navieros vascos, franceses, castellanos y asturianos, además de propiciar el establecimiento de fábricas e industrias de nueva planta en el entorno de la ciudad y a lo largo del camino hacia Castilla, como fue el caso de molturadoras de harina, curtidos, fabricas de cerveza, hilados, jabones, etc. La especialización del puerto de Santander como emporio harinero en el siglo XIX dio lugar a un desarrollo mercantil sin precedente. El abastecimiento privilegiado a Cuba y Puerto Rico, la progresiva demanda de trigos castellanos y la importancia creciente del azúcar cubano, entre otros coloniales, fueron el motor de la favorable coyuntura santanderina.

A
mediados del siglo XVIII comenzaron en Santander una serie de procesos que marcarán el desarrollo futuro de Santander y su bahía.

En diciembre de 1754, mediante bula del Papa Benedicto XIV, se creaba el Obispado de Santander. Al mes siguiente Fernando VI firmó el otorgamiento del título de Ciudad a la hasta entonces villa, pues era requisito necesario para ser sede de un Obispado. Santander había jugado durante la primera mitad del siglo XVIII un relevante papel pues junto con el astillero de La Habana, el de Guarnizo fue pieza clave para la recuperación de la Armada borbónica. En 1765 comenzó la ruptura del monopolio andaluz para el comercio transatlántico y el puerto de la recién estrenada ciudad fue uno de los pocos habilitados ese año para fletar barcos con rumbo directo hacia las Antillas.

Las fuerzas vivas de la emergente ciudad cántabra se apresuraron a solicitar la creación de consulado propio con la oposición total de Burgos pero Carlos III en 1785 emitió la real cédula de creación del Real Consulado de Mar y Tierra de Santander, con jurisdicción sobre todo el territorio del Obispado del mismo nombre.

La proyección ultramarina del comercio santanderino se manifiesta en un lienzo de la época, que muestra el escudo del Consulado. En él se recogen todos los elementos del escudo de Santander a excepción de la Torre del Oro que fue sustituida por el Castillo del Morro de La Habana.

 

 

 
 
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El Consulado de Santander se convirtió inmediatamente en el más dinámico instrumento para la animación de la actividad económica. El incesante crecimiento que experimentó el comercio marítimo con América atrajo a un número considerable de empresarios navieros vascos, franceses, castellanos y asturianos, además de propiciar el establecimiento de fábricas e industrias de nueva planta en el entorno de la ciudad y a lo largo del camino hacia Castilla, como fue el caso de molturadoras de harina, curtidos, fabricas de cerveza, hilados, jabones, etc. La especialización del puerto de Santander como emporio harinero en el siglo XIX dio lugar a un desarrollo mercantil sin precedente. El abastecimiento privilegiado a Cuba y Puerto Rico, la progresiva demanda de trigos castellanos y la importancia creciente del azúcar cubano, entre otros coloniales, fueron el motor de la favorable coyuntura santanderina.

Y es precisamente a mitad del siglo XIX cuando una nueva cultura se va forjando en Cuba bebiendo de las culturas que llegan de Europa y Africa. En el campo musical las décimas castellanas se funden con ritmos africanos y nace el SON, en el campo, de la mano de trovadores que bajan a la capital del oriente cubano, Santiago de Cuba. Con el inicio de nuestro siglo el SON se va definiendo y en los años veinte viaja a La Habana y de allí a todo el mundo.

En la música popular cubana existen tres líneas rítmicas bien definidas, según las fuentes en que bebieron. La línea más definitoria de la influencia española, es el llamado "COMPLEJO DEL SON", que podemos definir como ritmos de mayor influencia española (lírica y melódica) y menor africana (ritmo), entre estos ritmos podemos definir el SON (con todas sus variantes), la GUAJIRA, la GUARACHA, el PUNTO, la TROVA, la CANCION, el BOLERO y otros ritmos campesinos. La segunda línea rítmica sería la netamente africana englobada en el "COMPLEJO DE LA RUMBA" unida a las celebraciones de los ritos yorubas que en Cuba se engloban en la Regla de Ochá o Santeria. La RUMBA se desarrolla en los solares, casas de vecinos con patio central, de Matanzas y sale a la luz en este siglo en sus tres variantes de baile Yambú, Columbia y Guaguancó. Los cantaores flamencos que visitan Cuba oyen estas rumbas pero no la traen a España, pues es también el viejo Son, el que adopta en España el apelativo de Rumba, con un acento eminentemente flamenco, creándose así la rumba flamenca desarrollada especialmente en Andalucía y Cataluña. La tercera línea rítmica cubana nace de la influencia francesa ejercida a través de los colonos franceses que tienen que abandonar Haití a principios del XIX y se instalan en el oriente cubano, definiéndola como el "COMPLEJO DE LA DANZA". Así la Contradanza francesa que se bailaba en los salones de la burguesía era reinterpretada por los músicos populares cubanos que consiguieron generar una variante netamente cubana La Danza Cubana que posteriormente dará lugar al Danzón, al Danzonete, al Mambo y al Cha Cha Cha y está también en los orígenes de la Habanera.

 

 

 

El SON siempre a salpicado al resto de ritmos, fusionándose con ellos y dando lugar a ritmos mixtos como la Rumba-Son, el Cha-Son, etc. Al final de la década de los 60, nace en el barrio latino de Nueva York una nueva palabra comercial para denominar un gran conglomerado de músicas de Cuba y Puerto Rico, nace la Salsa. La Salsa es el Son cubano con nuevas sonoridades de latin-jazz e influencias del Guaguancó cubano y la Plena y la Bomba puertorriqueñas. El Son en España, a partir de 1914 dará origen a las rumbas flamencas.

Diego Manrique escribió: "En el entramado musical, de repente, la evidencia se ha hecho abrumadora. El oyente que se limita, por ignorancia o mala costumbre a consumir exclusivamente productos anglosajones, está sufriendo una dieta lamentablemente desequilibrada. Basta con recordar las cifras: 5 continentes, 180 naciones, más de 5.000 millones de habitantes. En todos los rincones de este mosaico de canta, se componen canciones y se graban discos"

En todos los países del mundo el rock anglosajón, impuesto por las multinacionales del disco y sus inversiones millonarias en cadenas de radio y televisión, está cediendo paso a nuevas tendencias musicales y las mismas discográficas están fichando a los solistas y grupos que grababan en sellos menores. La música popular del Caribe es una de las principales líneas con opciones claras de futuro para el siglo XXI.

Pero definamos lo que entendemos como Música Popular. Nos referimos a las músicas creadas por las tradiciones culturales de los pueblos que debemos diferenciar nítidamente de la música y tendencias que los pueblos puedan adoptar como imposiciones de la industria discográficas, que a fuerza de inversión económica, son difundidas mayoritariamente en la radio y la televisión, y van formando las modas, gustos y tendencias del consumo discográfico en los últimos 30 años, originando grandes beneficios económicos para las multinacionales del disco y dejando la idea, sensación de complejo, de que la modernidad musical va unida al producto anglosajón y lo propio es "antiguo" o "pueblerino".

En los años 60 la Música Popular caribeña, presente en España, sufrió la expulsión de los medios de comunicación por la invasión del rock y la cultura anglosajona, apoyadas por los dólares de las multinacionales del disco. Así el BOLERO, el SON, la CUMBIA, el MAMBO, el CHA CHA CHA, la Habanera, desaparecieron del panorama musical español por la fuerza del todopoderoso dólar americano que impuso el rock, la música disco y sus variantes pop en todas las programaciones de radio y televisión, dejando sin difusión posible a la música popular. También nuestra tradicional Canción Española fue denostada y olvidada en los 70.

 


 

La derivación del Son en España fue la Rumba flamenca y en ese reducto se mantuvo sin dar el alto a la sonoridad que aportan las percusiones y metales en la otra orilla del Atlántico pero se salvó, al haberse adaptado a formas gitanas, andaluza y catalanas. Afortunadamente en estos momentos las producciones discográficas de la música caribeña han alcanzado una calidad similar a las ofrecidas en las producciones de rock, Pop, música disco y derivados.

Los intérpretes que han conseguido romper el monopolio estilístico impuesto por las multinacionales del disco anglosajón suelen ser grandes profesionales de la música que tras su paso por el jazz o el rock, han vuelto su mirada hacia la música popular de sus respectivos países, aportando su saber musical, nuevas instrumentaciones y magistrales arreglos que con impactantes puestas en escena logran eclipsar a las más conocidas superproducciones del mundo del rock. La fusión de ritmos y culturas es el principal valor de estas nuevas producciones de músicas populares. Los grandes del rock y el jazz han reencontrado a los grandes músicos cubanos y los han reconocido como la gran riqueza musical del final de siglo. Rubén González, Compay Segundo, Isaac Delgado, Karachi, La Vieja Trova, Eliades Ochoa, Septeto Santiaguero, Sampling...

Los más de 5.000 millones de habitantes del planeta comparten en la actualidad culturas heredadas de los trasiegos de población realizados a lo largo de la historia. Grandes migraciones, guerras, conquistas, tráfico de esclavos, exilios, etc., han sido los principales causantes de la fusión de culturas que ahora se nos presentan, más o menos definidas, en los más de 180 países del planeta.

Estos movimientos migratorios provocan la mezcla y fusión de culturas primitivas que originaron identidades culturales nuevas, fruto de la síntesis de esencias de cada cultura originaria. Este sincretismo cultural se realiza con una increíble velocidad histórica y provoca que en tres o cuatro generaciones la cultura popular se enriquezca, inadvertidamente para los contemporáneos, con influencias de muy distinto signo.

 


Hoy en día el Caribe es el mayor vivero de ritmos por kilómetro cuadrado del planeta. Ritmos nacidos de la fusión entre distintas culturas, fundamentalmente europeas y africanas. En 1998 se celebró el primer centenario de la absurda guerra, tan absurda como todas las guerras de Cuba y Puerto Rico, tierras con las que Santander mantuvo desde el siglo XVIII unas importantes relaciones comerciales y humanas. Los intercambios comerciales que nuestro puerto tuvo con el de La Habana tuvieron gran peso específico en el comercio de España con el Caribe. Santander, tras acabar con el monopolio de los puertos del sur de España en el comercio con América, se transformó en el Puerto de Castilla. La expresión "La harina, de Castilla" todavía se puede escuchar en Cuba como algo similar "al pan, pan y al vino, vino", esta harina salía por el puerto de Santander. Las relaciones comerciales de las empresas de coloniales cántabras con La Habana originaron una mutua cooperación en otro tiempo.

Existen músicas populares con raíces en España que en el mundo están logrando una tremenda proliferación por la enorme fuerza expresiva y comunicativa, es el caso del FLAMENCO y el SON y sus respectivos "COMPLEJOS" o ritmos y formas que engloban en la actualidad estos conceptos.

Es en esta encrucijada es cuando nació una iniciativa de la CONCEJALIA DE FESTEJOS DEL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE SANTANDER, apoyada por la FUNDACION SON AL SON y la colaboración técnica de la ASOCIACION HISPONOAMERICANA DE LA PRENSA, bajo la denominación de "PRIMER FESIVAL DE MUSICA POPULAR DEL CARIBE HISPANO DE SANTANDER - "ENCLAVE DE SON 98". El reencuentro tras 100 años de vivir de espaldas. Santander y el Caribe unidos como antaño y con la pretensión de que a corto plazo pueda convertirse Santander durante la última semana de Agosto, en la

CAPITAL DEL SON DE EUROPA.

(En Santander no te aseguramos el SOL, te aseguremos el SON, el baile y el buen ambiente en "la Semanuca")

 


La elección del nombre del evento tiene una larga justificación y definición. Conozcamos algo sobre el SON. Afirma el musicólogo cubano Odilio Urfé (1921-1988) que "el SON cubano tuvo como cuna el área comprendida por Guantánamo y Baracoa, extendiéndose a los suburbios de Santiago de Cuba". Pero los manzanilleros también se disputan la cuna del son y acuden como base probatoria de esta paternidad a un fabuloso SON donde se afirma que "en Manzanillo se baila el SON, en calzoncillo y en camisón". Lo que está claro es que nacio en el entorno de Santiago de Cuba, otrora capital de Cuba. El SON cubano se desarrolló en el sur del oriente de la mayor isla de las Antillas. Si vemos un mapa cualquiera se observa que es la región de Cuba que bañan las aguas del Caribe, por lo que lógicamente es música caribeña.

 
 


Musicalmente el SON es la mejor definición del mestizaje étnico y cultural que se dio en Cuba, el ritmo africano de la clave, y las décimas españolas, engendraron el SON en la entonces gran provincia de SANTIAGO DE CUBA, donde nace el SON, el BOLERO, la TROVA y el ron, en la zona más oriental de la isla, a orillas del auténtico Caribe y realizó esta puntualización porque las aguas que bañan a La Habana y Varadero pertenecen al Atlántico, el Caribe sólo baña el sur y el oriente de Cuba. Quede claro que quien se bañó en las playas de La Habana o Varadero, no se bañó en el Caribe.

El SON, con su música, su baile y su literatura, bajó, por así decir, de las montañas orientales cubanas hasta el llano de Santiago de Cuba -que no es nada llano- y desde allí se embarcó para la capital cubana con el genial Miguel Matamoros, donde luego de un proceso de arraigamiento, se abrió paso en La Habana con el surgimiento del Sexteto Habanero, triunfando en la década del veinte. A partir de entonces, nadie ha podido ya parar ese ritmo cadencioso que triunfa en el mundo entero con sus distintas variantes y combinaciones, porque el SON, como el buen ron cubano, liga con cualquier cosa, siempre y cuando tenga calidad. Por ello los musicólogos hablan del "COMPLEJO DEL SON" para definir todas las vertientes musicales que el viejo SON ha generado e influenciado en todo el Caribe.

 
 


 

Esta es la razón por la que un evento realizado bajo el concepto "EN CLAVE DE SON" está abierto a todas las músicas del Caribe hispano que se han desarrollado en Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, R. Dominicana, México, Miami y el barrio latino de Nueva York. Estos lugares con los que se pueden organizar intercambios culturales y empresariales (hablamos el mismo idioma) pueden suponer para Santander un relanzamiento internacional en ámbitos de cultura hispana y punto referente en Europa para los miles de seguidores ingleses, franceses, belgas, israelitas, holandeses, italianos, finlandeses y suizos que tiene la música popular del Caribe hispano en Europa.

Ritmos que podrán estar en sucesivas ediciones del festival son el Merengue, el Tango, el Son, la Rumba, la Bomba, la Cumbia, el Porro, el Vallenato, el Songo, la Salsa, el Bolero, el Mambo, la Pachanga, la Bachata, el Cha cha cha, La Guajira, la Guaracha, el Paseo, Aguinaldo, Seis, Guaguancó, Bugalú, Danzón, Conga, Columbia, Gaita, Currulao, Llanera, Tamboritos, Habanera, Mangualina...

 

 
 

Estos y los que cada año aparecerán en el Caribe serán los que se bailen en el verano de Santander en Europa, una oferta festiva más. El siglo XXI será, sin lugar a dudas, el tiempo de la música Hispano Caribeña en Europa y el mundo. Una música nacida básicamente para bailar, pa' gozá!

Como en toda auténtica fiesta sonera, durante LA SEMANUCA en Santander el tiempo y el espacio perderán sus nociones cotidianas. El Caribe llega a Santander.

EN CLAVE DE SON  conjuga dos elementos fundamentales. En primer lugar dinamiza la ciudad durante la semana de celebración del Festival con un Carnaval de Verano, pasacalles populares y por otro lado, ofrece una muestra de grupos de máxima calidad que posibilite la llegada a Santander y Cantabria de los seguidores del SON en Europa. Gente sana y alegre amantes de la paz y el baile y la fiesta. La MUESTRA DE BOLEROS, TROVA Y HABANERAS en la Porticada ampliará la oferta musical caribeña a un público con añoranzas marineras y a los textos.

  SANTANDER, CAPITAL SONERA DE EUROPA

 

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Última modificación: 08 de August de 2007