El día 13 de agosto de 1961 obreros de la RDA, apoyados por
tropas armadas, empezaron a construir un muro a través del centro de la
ciudad de Berlín y alrededor de Berlín del oeste. En su mayoría el muro
consistía en segmentos de hormigón de una altura de 3 a 4 metros. Los
segmentos se coronaron por un tubo de hormigón para evitar que se puedan
utilizar cuerdas y ganchos en los
intentos de saltar el muro. La construcción se completó por vigías y la
mítica "Faja de Muerte" con pasillos iluminados durante las noches,
fortificados por alambrado, minas terrestres, cables de alarma, y vigilados
por perros guardianes. El muro medía 107 kilómetros de longitud. Fuera de la
ciudad de Berlín la frontera se cerró por la llamada "Línea de Demarcación":
una amplia zona fuertemente vigilada en la que los ciudadanos no debían
entrar.
El gobierno de la RDA declaró el muro de "baluarte antifascista" que
debía evitar las "acciones imperialísticas" del oeste. En realidad el muro
se construyó para prohibir a sus propios ciudadanos a escaparse de la
república democrática oriental. (Sólo entre enero y agoste de 1961 se
contaron 160.000 refugiados.)
Entre
el 13 de agosto de 1961 y el 10 de noviembre de 1989, cuando el muro se
deribó, 39.000 personas consegieron superar el "baluarte". La mayoría de
ellos se escapó en los años '61 y '62, mientras que las medidas del cierre
no funcionaron a tope, todavía. Durante casi treinta años unas 100 personas
murieron en el intento de escaparse al oeste: más de la mitad de ellos fué
matado a tiros, algunos se ahogaron en los ríos de la frontera, otros
murieron al haberse tirado de edificios al lado de la frontera. El primer
víctima fue Peter Fechter en 1962, el último Chris Gueffroy en 1989.
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